lunes, marzo 03, 2008


JOURNEY, CARRETE EN FAMILIA
Muchos de los que me conocen han debido pensar que por causa de lo de la lesión en mi pierna, me he quedado en un rincón de mi casa pasando mi convalecencia, pero la verdad y aunque he tenido que repartir mi ajustado tiempo entre el trabajo y la fisioterapia, me hice un tiempo para darme un gran gusto, que a demás, fue también un gusto para mi familia. Mi mamá, una mujer de más de sesenta años de edad, fanática del grupo “Journey”, desde sus inicios por allá por los años setenta y claro, es falso eso de que el rock es música solo para los jóvenes, pues si se ponen a pensar, aquellos que vibraban con el rock and roll, en la década de los cincuenta, hoy día tiene más de sesenta años y no tienen porque haber cambiado sus gustos, no imagino que los jóvenes de hoy día, cuando sean más viejos tengan que escuchar solo boleros y tango, sería rarísimo. Bueno , siguiendo con lo de mi madre fans, recordando que hace dos festivales de Viña, este mismo grupo canceló su presentación y nos dejó a ella y a mi con “los crespos hechos”, o sea con entradas compradas que por suerte nos aceptaron devolver, ahora yo la invité a ella y a mi hermano a ver el festival de Viña específicamente la presentación del día 21 de Febrero con “Journey”. Yo no iba al festival desde hace como 5 años, mi hermano desde hace como 10 años y mi mamá un poco más, aunque ella vio el primer festival, que pocos deben recordar, no la primera transmisión por televisión, sino aquellos festivales que se hacían en los jardines de la Quinta Vergara, cuyo montaje era presenciado solo por los alumnos de la escuela de Bellas Artes, entre ellos mi mamá. Claro, desde esos días hasta hoy mucho a cambiado, yo fui a uno por primera vez a principios de los años setenta, cuando era muy chica y la costumbre era llevar frazadas y sándwiches, a demás de presenciar el evento desde los árboles si a caso uno llegaba tarde, por esos tiempos cantaban Nino Bravo y Tremelous, huy!! Que recuerdos!!
Ahora mi hermano y yo cuarentones y mi madre sesentona, aun tenemos la energía y las ganas de disfrutar de la música en vivo y especialmente del rock, que a mi juicio no tiene edad. Por ahí alguien que me conoce me dijo que le parecía extraño que con mis gustos musicales no usara el cabello parado y de colores, pero la música no está en la imagen, está dentro de uno, en los oídos, en la mente, en el alma.
Yo como andaba con mi pie aun algo enfermo, entré tranquilamente, mientras mi hermano se adelantó para tomar una buena ubicación, así que subí con precaución hasta las graderías, quedando a buena distancia. La gente muy relajada, un ambiente grato, muchos otros mil veces más fanáticos de Journey que nosotros, con pancartas y cintillos, algunos estuvieron incluso tocando canciones de ellos todo el rato de espera a nuestro alrededor, a la antigua, sin audífonos. Tomé algunas fotos, pero aun las tengo guardadas en mi celular, pues no he comprado ese cablecito usb para descargarlas en mi pc, esos baches que uno se encuentra con las nuevas tecnologías. Desde las siete hasta las diez nos amenizaron con música pop, regatón, ochentena, electrónica y hasta esas cumbias de fiesta de casamiento, que varios bailaron, incluso un grupo de señoras se cayeron unas encima de otras con la euforia. También un animado espectador hizo su show particular y logró que la galería hiciera varias veces la ola y una nueva, donde el público sentado zapatea de un extremo a otro haciendo vibrar los huecos cimientos que hay debajo de la gradería, haciendo un estruendo que parece un terremoto y que levanta hasta una nube de polvo.
Al fin llegó el momento, y presentaron como número de apertura lo más esperado, “Journey”. Yo estaba alucinada, pues comenzaron con mi canción favorita de ellos “separate ways (worlds apart)”, y el nuevo vocalista fue bastante convincente con su voz, así que la disfruté como nunca. Todos cantábamos, bailábamos (aunque yo mantenía mi pie enfermo lo más calmo posible), alzábamos los brazos y aplaudíamos hasta sentir que las manos picaban. Los únicos desubicados fueron unos adolescentes quinceañeros que se pasaron todo el rato besuqueándose, sin poner atención al show, quizás les regalaron las entradas. Los demás estábamos hipnotizados con la música y a medida que pasaban los minutos la gente iba gritando primero antorcha de plata, luego de oro y finalmente gaviota. Fue un verdadero concierto completo, pues estuvieron casi dos horas en el escenario. Al terminar muchas personas se retiraron, pero nosotros nos quedamos a ver al humorista. Curiosidad a parte, había una cámara robot que pasaba constantemente frente al sector donde estábamos. A mi no me gustaba mucho, pues se veía siniestra, como esas que salen en las películas de ciencia ficción, que luego cobran vida y te atacan, a demás, yo no quería ser enfocada, pues no fui a fisioterapia y me retiré temprano de la pega sin decir porqué, andaba algo fugitiva, pero la “ley de murphy”, pasa lo que no debe ocurrir y al otro día mi mamá viendo la televisión me contó que yo salí en cámara de frente, en un corto que pasaban del festival de Viña, que locura!!, lo que si se es que ni mi jefe, ni mi kinesióloga estaba a esa hora viendo televisión, por suerte!!

1 comentarios:

Gonzalo dijo...

Me quedé con el Journey de Steve Perry de los años 80. La canción Who's Crying Now del album Escape (1981)es mi favorita.

Saludos.

Gonzalo.