lunes, febrero 26, 2007




COMUNICACIÓN DEL SIGLO XXI
Conocen la canción “telefone line” de E.L.O, nostálgica y romántica, evoca esas llamadas que muchos esperan y que otros recuerdan, pero así como avanza a pasos agigantados el sistema de comunicación de este siglo, en un tiempo más esa canción solo será un bonito recuerdo de una forma de conversar que ya no se usará. Pero la comunicación no es solo un teléfono, es también una forma de relacionarse con el entorno y con aquellos que conocemos. ¿cuál es la mejor manera de comunicarse?, existen muchas formas de hacerlo, como por ejemplo escribiendo una carta, claro ya no de esas que se ponen amarillas con el paso de tiempo cuando las guardamos en un cajón por ahí, pues el fallecido cantante Nino Bravo, también una letra le dedicó sin imaginar que esa forma de escritura sería reemplazada por el correo electrónico, que se guarda en un archivo de computadora o un cd y solo un virus o un formateo puede llegar a deteriorarla, pero amarilla jamás se verá, solo desaparecerá.
Los celulares van con nosotros a todas partes, pero generalmente son usados para cortas conversaciones y nunca logramos concentrarnos lo suficiente como para establecer una comunicación como debe ser y a parte se descargan en la mejor parte de la conversa o no tiene buena señal y apenas escuchas a tu interlocutor, lo que enfría la comunicación. A veces para no gastar tanto recurres a los mensajes de texto más baratos, pero es una ciber versión del telegrama y en algunas ocasiones llegan hasta con un día de atraso y eso no sirve de mucho.
Reconozco que el teléfono nunca ha sido uno de mis favoritos a la hora de comunicarme con alguien, no tengo una cultura telefónica arraigada, pues tuvimos ese sistema cuando yo ya tenía sobre 25 años, por lo que ya a esa edad mis hábitos ya estaban más que formados, por eso difícilmente sostengo una conversación por este medio por más de quince minutos, generalmente mis llamadas son de 5 minutos a lo más, pues sino, termino con el auricular clavado en mi oreja, al adormecerme ante una llamada muy extensa. No es nada personal con aquellos con quien hablo, pues si estoy con ellos mismos frente a frente en persona podría pasar horas conversando. Tampoco uso seguido este sistema, llamar más de una vez al día sin una justificación lógica, lo encuentro acosador, más aun si es para contarte algo así como “abrí el freezer y el jugo se derramó”, un tema muy poco interesante y demasiado trivial para gastar en una llamada telefónica, esos temas solo son para la familia que vive con uno, hijos, papás, hermanos o para la pareja, pero los demás no tienen para que ser tan fomes. Con lo que dije algunas de mis amistades es posible que se vayan enojar, pero ya me conocen y saben como pienso y saben cuando le doy “cortada” por el teléfono.
Escribir me gusta, el mail lo uso más que el teléfono, pero el chat lo uso muy poco, solo con los muy cercanos a mi, con quienes me imagino hasta sus gestos y logro un nexo más profundo, pero para conversar con otros, me desconcentro y lo encuentro lento, me gusta además explicar detalles y el chat no sirve mucho para eso.
Mi método ideal para comunicarme es cara a cara, ver y sentir las reacciones, explayarse en detalles en un tema, no preocuparse si se te agota una tarjeta o si escribiste con una falta de ortografía. Me gusta mucho hablar, lo confieso, pero me gusta más dialogar, o sea que sea como un juego de ping pong, no esos egocéntricos monólogos que a algunos los hacen tan “centros de mesa”, y que no dejan ni un espacio de silencio para poder responder u opinar. La comunicación es más productiva y motivante si se hace entre dos o más, hablar, escuchar, hablar. No importa cuanto avance la tecnología en este campo, yo me quedo con el persona a persona, aunque no se pueda hacer a diario, y esa es la gracia, que no se vuelva repetitivo y monótono, que se guarde tema para ese día especial, que lo trivial sea solo para los muy cercanos, creo que así es más entretenido, no te olvides de mirar a los ojos cuando conversas, ese nexo es lo mejor para una real y sana comunicación.