lunes, abril 09, 2007


POEMAS DE
ADOLESCENTE
Cuando tenía 15 años comencé un pasatiempo que duró casi toda mi adolescencia, y era escribir poemas. De eso ya casi no me queda nada, pues si alguna vez he retomado un papel y un lápiz para escribir algún verso, debo confesar que el resultado no me ha sido muy satisfactorio, pero en aquellos días de quinceañera al parecer tenía gran inspiración e imaginación, pero como es lo común dicha poesía la mantenía en un cuaderno guardado en un cajón que nadie leía y pocos sabían. Hoy comparto con los que leen mi blog personal tres de esos poemas, que no se si desde el punto literario tengan un gran aporte, pues me declaro sin conocimientos profesionales en literatura, es solo poesía aficionada escrita con el corazón y el alma de una Cata que tenía solamente 15 años.
Nº 1
VIENTO DE OTOÑO
Esa brisa sutil que acaricia mi tez esconde tantos recuerdos.
Brisa nocturna que embriaga y que hace soñar;
que en esa invisible forma guarda tantos hechos tan míos.
Frío testigo de cálidas tardes de otoño.
Dejaste atravesar tantas miradas de adolescente
y tantos gestos de inocencia
que hoy recuerdo con tanta añoranza.
¡Oh! ven, ven viento tenue y romántico,
perfumado de rosas semi marchitas;
ven que te espero, ven que te deseo
a ti, amado viento de otoño!
Julio de 1980
Nº 2
TORMENTO
Esa incertidumbre que me envuelve día a día,
está impidiendo cicatrizar mi vieja herida.
¡Recuerdo turbio del pasado!
Deja que palpite en paz mi corazón cansado.
Ese sabor agridulce que queda en mi boca,
a causa de un alma dura como la roca.
¡Recuerdo triste y tormentoso!
Deja que olvide y vuelva a tener gozo.
Mis ojos están secos e inmutables de tanto llorar,
mi boca está vaga de alegría de tanto gritar.
¡Recuerdo frío como un reptil!
Deja que mi cuerpo tenga un nuevo abril.
Ruegos que no son escuchados por un hombre,
quizás me oiga Dios que está en la cumbre.
¡Recuerdo ya te irás!
Dejando mi desdicha en paz.
Octubre de 1980
Nº 3
A CAUSA DEL AMOR
Sentía una vibración extraña en mi pecho
y un bochorno sofocante en mi cuerpo.
Envolvía me el ansia
y cubría me por completo una dulce fragancia.
¡Dios mío, de nuevo ese audaz pensamiento,
que noche tras noche me tienta,
día tras día me atormenta,
hora tras hora se presenta,
pasan años y años
y aun no se ausenta!
Octubre de 1980