lunes, septiembre 04, 2006

LA DIMENSION DESCONOCIDA
Tílililililililili.....!!! esto es lo que escucho a veces cuando me enfrento a situaciones que son un tanto extrañas y que para mi gusto se salen del esquema o del contexto. A todos nos ha pasado más de alguna vez que vemos situaciones que son contradictorias y no encontramos una explicación lógica. Cada vez que me subo a una micro observo que en la ventana del primer asiento hay una señalización que significa que dicho lugar está destinado a personas discapacitadas, ancianas, enfermas o embarazadas, pero si ponemos mayor atención a la ubicación de ese asiento, es más si nosotros mismos nos sentamos ahí se podrán dar cuenta que es el más incómodo y el más peligroso. Generalmente no tiene como afirmarse, pues está con el acrílico o vidrio que lo separa del conductor y eso solo permite apoyar las manos sin ninguna seguridad, pues con la presión que uno ejerce se podría quebrar o soltar dicha ventana. También está o muy separado del panel delantero o muy apegado, es decir o no te alcanzan el largo de los brazos para afirmarte o quedas atrapado en un rincón estrecho. Si la micro va muy rápido y en curvas te caes y si para rematar el chofer lleva la puerta abierta podría ser que salieras volando afuera del vehículo. No se como a alguien se le pudo ocurrir que ese asiento sea para personas con limitaciones físicas, quizás en una zona donde no hay cerros ni curvas, yo creo que el concepto está mal usado y la señalización del asiento significa “asiento preferente para QUEDAR!! discapacitado”.
Otra situación que hace poco me tocó observar me dejó “marcando ocupado”. En una galería comercial en Viña hay una tienda de mascotas en cuya vitrina exponen algunos animalitos de diversas especies. Con una amiga pasamos un día a comprar y pudimos ver unas tiernas “chinchillas”, muy acurrucadas en una jaula, felices ellas, pues están a salvo de los humanos depredadores. Ahora bien otro día pasé por ahí y ante mis ojos atónitos vi una señora con un largo abrigo de piel natural (y créanme saltaba a la vista que no era piel falsa, pues hasta joyas lucía la dama), y adivinen, estaba muy entusiasmada mirando las mascotas de las vitrinas y yo me dije ¡horror!, pobres chinchillas, las imagino con ataque de pánico, deben haber olido la muerte en la cercanía, y pensé esta viejuja no creería que era una especie de autoservicio para elegir presas vivas y luego sacrificarlas para hacerse un abrigo. No se que haría una mujer como ella en un lugar como ese, pero creo que fue una falta de respeto a la integridad de los animales pararse frente a ese lugar con tal atuendo, solo puedo decir “tuc tuc tuc tuc...!”