lunes, julio 17, 2006


LA ENVIDIA,
UN ENEMIGO AL ACECHO
Imagino que ya todos conocen este oscuro sentimiento que siempre se encuentra al acecho de nosotros. Existen muchas víctimas de este mal, ya sea porque han sentido alguna vez envidia o porque han sido dañados por seres envidiosos. Este sentimiento que forma parte de los ya conocidos “pecados capitales” y que a aquellos que recuerdan las clases de ética, era definido como un vicio, vicio que algunas personas lo hacen su droga. Tienen frente a si a otro que no siempre es ni mejor ni peor que el mismo, pero por su baja autoestima, por sentir quizás lástima de si mismo, por tener alguna frustración personal o simplemente porque no es feliz ni está satisfecho con lo suyo, comienzan a sentir que desean lo que el otro posee, ya sea algo material, físico o alguna cualidad o talento. Me pregunto porque en vez de desear de forma enfermiza lo de otro, no sienten admiración o felicidad de ver a los demás bien, pues generalmente primero aparece en esa persona el ansia por lo del otro y después las ganas de quitarle aquello al otro y ahí es donde este venenoso sentimiento cobra un matiz siniestro, capaz de dañar, ofender y destruir.
La envidia tiene muchos caminos y todos son retorcidos y macabros, casi como una película de terror. Y no hablo solo porque si, pues me he cruzado muchísimas veces con gente que lleva este peso sobre sus espaldas y que por su pobreza de alma no son capaces de quitárselo de encima. Lo peligroso de esto es que es contagioso, sobre todo si se es débil, pues el envidioso no se conforma con ser solo él quien siente este vicio, sino que busca aliados para lograr derrotar a su víctima. Vivimos en un mundo donde la envidia es más común de lo que parece, pues los que la sienten son tan buenos manipuladores que gran parte del tiempo pasan casi de forma inadvertida y otras veces aunque salte a la vista sus verdaderas malas intenciones, no comprendo porque son protegidos y defendidos por otros, y es ahí donde asumo que es realmente muy contagiosa.
Uno de los lugares donde más comúnmente se puede apreciar es en el campo laboral, pues ahí conviven día a día personas que tienen el mismo objetivo, conservar su trabajo, ser ascendidos y la competencia es caldo de cultivo para la envidia. Si aparece un empleado talentoso y que se hace notar dentro de una empresa, aparece de inmediato un antagonista que siente que peligra su lugar privilegiado y lo más probable es que no siempre peligre, pero esta persona es tan insegura que así se siente frente al talentoso, más aun si en él descubre otras cualidades no laborales, como atractivo físico, buen gusto para vestir, simpatía, relaciones amorosas estables o con parejas también atractivas y de a poco empieza a desear ser el otro y busca formas de perjudicarlo, lo hace enemistarse con los demás empleados, con los jefes, lo calumnia e incluso es capaz de hacerlo perder su trabajo. A consecuencia de la envidia vienen otras situaciones oscuras, como las mentiras, que son usadas para sacar del camino al envidiado y el envidioso las dice con tanta seguridad y fundamento que los demás le creen e incluso la víctima de dichas mentiras piensa que son malentendidos y no alcanza a comprender porque tanta maldad. Quizás suene pesimista, pero en este mundo uno no puede tener muchas cualidades y si las posee es mejor mantenerlas en forma discreta y solo manifestarlas frente a aquellos de confianza, pues es fácil hacerse de enemigos por causa de la envidia y existen tantas personas con tantas frustraciones que no es raro despertar este mal sentimiento en cualquiera que este cerca sin ni si quiera darse cuenta. La discreción ayuda a no ser envidiado, pues si tienes alguna cualidad no te vanaglories de ella, aunque a veces hay cosas que saltan a la vista y las enfermizas mentes de los envidiosos viven al acecho de cualquier señal que vea en otro y ahí es re difícil poder protegerse.
Debo reconocer que no he tenido buenas experiencias en este tema, pues hay épocas de mi vida en que no estuve en los ambientes adecuados a mi persona y sufrí las consecuencias de gente mala leche. Les contaré que estudié en un colegio de barrio la básica y ahí era casi un pecado que me fueran a dejar en auto a clases ( y no era ni si quiera un Mercedes Benz), también no era bien visto que mi viejo tuviera un negocio cerca de la escuela, y peor aun que para colmo yo tuviera excelentes notas. Estas cosas que son comunes en otras partes, despertaron las envidias de muchos en mi colegio y me buscaban algo malo que sacarme, me calumniaban, me iban a poner mal con mi papá e incluso me decían cosas ofensivas en mi cara, pero por suerte de niña fui de mucho carácter y mi actitud hacia ellos fue indiferente, fría y a veces a la defensiva. Me endurecí y aprendí mucho, por eso ahora se tanto del tema y cada vez que me enfrento a este tipo de seres envidiosos, no los pesco, no valen la pena, hay que dejar que solos se hundan en su lodo y lo mejor es desecharlos de nuestras vidas y quedarse con los humanos transparentes y buenos que van saliendo a nuestro camino. Les cuento que el dibujo que puse pertenece a un dibujante que encontré por internet y tiene otras obras inspiradas en los pecados capitales, si quieren ver algo más de él visiten:
http://www.lorenzogoni.com/pagina_nueva_11.htm